1948
Fueron años de gran reconstrucción y actividad frenética. Italia, reducida a escombros, no ofrecía al mercado prácticamente nada nuevo. Con gran ingenio, Varisco continuó su camino reciclando y posteriormente comercializando materiales útiles dejados en Italia por las tropas aliadas.
Un producto, en particular, era altamente demandado: las bombas, indispensables para la industria, la construcción y la agricultura. En 1948, las existencias se agotaron, aunque la demanda continuó de manera incesante. El concepto de “orientación al mercado” aún no existía, pero, en respuesta a las necesidades urgentes de sus clientes, Varisco decidió comenzar a fabricar bombas.
Así, en 1948 nació la primera bomba centrífuga autocebante de 4″, denominada “Jonio 100”. Este nombre deriva del mar italiano del mismo nombre, y la letra “J” continúa estampada en nuestras bombas hasta el día de hoy.